viernes, 27 de julio de 2012

ORANG UTAN!!!


La “Persona de la jungla”, vive desde hace muchos cientos de años en las junglas de Sumatra y borneo, siempre han vivido libremente, pero poco a poco cada día su hábitat se ha visto reducido por la urbanización del hombre moderno, viéndose obligados los gobiernos a crear parques naturales con el fin de que puedan seguir viviendo libremente. Este es el caso de Bukit lawang, el único parque natural de sumatra donde se pueden encontrar estos enormes primates de hasta 90 kg de pelo rojo y cara divertida, en realidad según nos dijeron en el parque existen unos 7000 repartidos entre sus fronteras.

Sus cuatro manos les ayudan a moverse de árbol en árbol con una  agilidad únicas, no son tan rápidos como los monos saltarines pero avanzan subiéndose a las partes más altas de los árboles y balanceándose de uno a otro, pudiendo avanzar muchos metros  en un solo paso, te crees que están lejos y cuando te das cuenta ya los tienes encima mirándote con esa cara inexpresiva pero llena de sentido.

Este parque natural tiene mucha fama y recibe muchos turistas a lo largo del año, se podría decir que es la atracción principal de Sumatra, así que los orang-utan que solemos ver los que los visitamos, están acostumbrados a que les den de comer los guías que nos acompañan. Existen leyendas de ataques a turistas y de algunos que son bastante violentos, pero los guías saben perfectamente cómo tratar con esos problemas, es muy difícil que pase algo. El treking standard trata de 2 días por la jungla, el primer día se andan unas 7-8 horas pero parando cada hora, ya que los orang-utan van apareciendo sin parar, el primer grupo que vimos estaba a tan solo 40 minutos de empezar a caminar y eran 6, todas hembras con sus hijos de paseo por la jungla, es muy divertido ver como juegan entre ellos y se mean encima de los turistas. En realidad en cada lugar donde los grupos de personas se paran para descansar y/o comer algo, aparece un orang-utan buscando comida. Una vez el orangután bajo del árbol y empezó a andar hacia nosotros, hasta que se puso tan cerca que pudimos tocarlo, pero antes empezamos a correr asustados pensando que venía a atacarnos, pero los guías nos dijeron que lo único que querían era la comida y estar con nosotros un rato. El día paso rápido muy ameno y divertido, caminando por la jungla viendo, monos, tortugas, pavos reales, hormigas gigantes, arboles enormes y plantas útiles para múltiples usos. Y ya casi al final el Macho dominante se nos apareció posando colgado de un árbol, impresiona ver a un bicharraco de ese tamaño a tan solo 5 metro mirándote fijamente a los ojos, sin saber que es lo que está buscando.

Ya llegamos al final del treking con un descenso empinado y resbaladizo que bajaba al camping que estaba situado en una ribera preciosa con la jungla y un rio con aguas cristalinas. Allí nos bañamos y descansamos hasta que llegó la hora de la cena, el té y la hora de dormir. En la jungla no hay comodidades y tenemos que dormir, claro, en el suelo con un techo de plástico que nos protegía de la lluvia. Esa noche un iraquí dormía a mi lado, era una persona muy curiosa y divertida, cuando estábamos acostados ya esperando a cerrar los ojos, nos pasaron por delante, unas ratas de monte y alguna cucaracha y el iraquí entro en pánico no acostumbrado a esas situaciones y no se le ocurre otra cosa que decirme que se quería ir a un hotel, yo muy serio le dije que se lo preguntase al guía y el todo envalentonado va y se lo pregunta, todo el mundo empezó a reir… claro, en la jungla no hay hoteles. Al final se durmió y a la mañana siguiente vio que seguía vivo con ojos, piernas y sin ninguna enfermedad rara.

El segundo día de treking empezó con un desayuno buenísimo con galletas dulces y un sándwich de tortilla que nos comimos muy a gusto, y después nos dirigimos por la selva hacia unas cascadas perdidas donde también pasamos un buen rato con los masajes del agua. Nos bañamos en el rio y saltamos desde unas rocas como buenos aventureros, y al rato ya nos tocaba la vuelta a bukit lawang pero esta vez de tubing, con unas cámaras de rueda de camión hinchadas nos tiraron rio abajo durante dos horas por los rápidos no tan rápidos, pero nos lo pasamos genial chocando con todas las rocas que se cruzaban en nuestro camino y volcando alguna vez sin consecuencias.

Así pasaron nuestros dos días de treking por la jungla con los orang-utan, una experiencia  única e inolvidable que recomiendo a todo el mundo que tenga oportunidad de visitar Sumatra!!!

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